El comercio ilegal de animales sirve para financiar guerras
Febrero 18 de 2012

Manada de elefantes africanos -Ikiwaner
Cazadores furtivos fuertemente armados están arrasando con la población de elefantes del Parque Nacional de Bouba Ndjida (Camerún).
Se cree que los disparos de guerrilleros procedentes de Sudán y del vecino Chad han abatido en el último mes y medio a más de 200 paquidermos de este Parque Nacional camerunés de Bouda Ndjida.
Colmillos por armas
La masacre de estos doscientos elefantes hizo saltar la alarma hace unos días en el Parque Nacional de Bouba Ndjida de Camerún cuya denuncia hizo pública el gobernador de la región Norte de este país, Gambo Haman, quien calificó el hecho como de un caso muy grave que involucra a cazadores equipados con armamento moderno de Sudán y Chad y que lo hacen para obtener dinero fácil del comercio internacional de marfil a Asia y Europa.
El político local advirtió también que esto podría ser solo la punta del iceberg, porque algunos podrían haber sido abatidos en zonas del parque a las que no es fácil acceder.
El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) ha reconocido al respecto que la caza furtiva es habitual en una temporada seca como la actual, pero que las cifras de elefantes muertos no tienen comparación con las de los años anteriores, por lo que se teme además que numerosas crías que han quedado huérfanas, sin la protección de la manada, acaben muriendo de hambre y sed.
Según la portavoz de esta organización, Celine Sissler-Bienvenu, el marfil que obtienen con estas matanzas llega después de manera ilegal a África Occidental y Central para su venta en los mercados de Asia y Europa, y que el “dinero obtenido se dedica a comprar armas que mantienen los conflictos de Sudán y la República Centroafricana".
Se estima que en Camerún viven entre 1.000 y 5.000 ejemplares de elefante, pero las fuerzas de seguridad se están viendo desbordadas para cubrir tan solo este Parque Nacional.
Ganancias millonarias
El comercio internacional de vida silvestre genera, anualmente, ganancias aproximadas de 25 mil millones de dólares y afecta a 20 millones de animales y a 5 millones de plantas.
Esta actividad es tan diversa, que alcanza una gama impresionante de organismos vivos y productos derivados, como alimentos, medicamentos y artículos de cuero.
De manera ilícita se importan y exportan materiales de diferentes grupos, que constituyen una seria amenaza para la supervivencia de las especies.
Las cifras son inciertas, sin embargo, referencias aproximadas estiman que, a nivel mundial, se trafican hasta 50 mil primates, tres millones de aves, siete millones de pieles de reptiles, 10 millones de mamíferos, nueve millones de orquídeas, siete millones de cactus y 135 millones de peces tropicales.
Datos estadísticos consideran que esta actividad daña al 59 por ciento de los reptiles, 16 por ciento de aves, cinco por ciento de mamíferos y lesiona al 20 por ciento de otros ejemplares no identificados, entre los que destacan los vegetales.
Células madre para salvar especies
Si en la actualidad muchos organismos se encuentran en peligro de extinción se debe, en gran medida, a la conducta del hombre en su ansia por dominar y subyugar la biodiversidad.
Se estima que en los últimos 30 años la abundancia de especies de vertebrados se redujo a casi un tercio, mientras que cerca de un cuarto de las especies vegetales están en peligro de extinción.
Los esfuerzos de conservación se han centrado tradicionalmente en la protección del hábitat y la prohibición de la caza furtiva para salvar especies en peligro de extinción. Ahora los conservacionistas están agregando una nueva herramienta a su repertorio: las células madre.
A partir de células de la piel normal, los científicos del Instituto Scripps de Investigación han producido las primeras células madre de especies en peligro de extinción. Esas células podrían eventualmente permitir mejorar la reproducción y la diversidad genética de algunas especies, posiblemente salvándolas de la extinción, o para fortalecer la salud de los animales en peligro de extinción en cautiverio.
El rinoceronte blanco del norte ha sido el primer elegido para este experimento ya que es una de las especies más amenazadas del planeta (solo quedan siete animales que aún existen, dos de los cuales residen en el San Diego Zoo Safari Park).
Para sorpresa de los científicos, después de un año de prueba y error, encontraron que los mismos genes que inducen la pluripotencialidad en los seres humanos también trabajan igual para el taladro y el rinoceronte.
El proceso es ineficiente, es decir, sólo una pocas células madre se producen en un momento, pero eso es suficiente, por los que los científicos se encuentran esperanzados porque esto puede ser una posible solución a los problemas de extinción de especies.
